El bronceado sin sol es un tratamiento de pigmentación tópica que no requiere exposición a la radiación UV. Su principio activo es la DHA (Dihidroxiacetona), un derivado incoloro de la caña de azúcar que, al entrar en contacto con los aminoácidos de la capa córnea de la piel (estrato córneo), genera una reacción química natural llamada reacción de Maillard.
Esta reacción produce una coloración similar al bronceado melánico, pero con una diferencia técnica fundamental: es 100% segura, ya que actúa de forma superficial sin dañar el ADN celular ni acelerar el fotoenvejecimiento.
El tono comienza a notarse unas horas después de la aplicación y se intensifica en las siguientes 24 a 48 horas. El resultado es una piel con color dorado uniforme, sin sensación pegajosa, sin manchas naranjas y sin resecar. Se mantiene entre 12 a 15 días, según el tipo de piel y los cuidados posteriores (evitar exfoliaciones fuertes, hidratar bien, etc.). Es una opción excelente para quienes buscan un bronceado rápido, parejo y saludable durante todo el año.
Tonos anaranjados o artificiales.
Manchas, marcas o cortes bruscos de color.
Sensación pesada, pegajosa o con mal olor.
Aplicación sin haber preparado la piel (exfoliación previa, limpieza, etc.).